¿DEBEMOS LOS GUINEANOS CELEBRAR EL 12 DE OCTUBRE? Reflexiones por José Eugenio Nsue

Diario Utamboni, 6 de octubre de 2018

No quisiera empezar estas reflexiones sin antes solidarizarme con los paisanos Salomón ABESO e hijo que esta semana han sufrido un intento de asesinato en Londres, Inglaterra, y con Fulgencio OBIANG, el secuestrado en Lomé, Togo; y  asimismo, condenar y repudiar estas prácticas propias de unos individuos desalmados y desgraciados. No hace mucho, uno de los míos que respeto, quiero y admiro, me dijo en una conversación privada que los guineanos teníamos que empezar hablar “un lenguaje humano” entre nosotros para evitar un baño de sangre en el país ante lo que se avecina; y yo me pregunto: ¿cómo se puede hablar un lenguaje humano con los que nunca han demostrado un mínimo respeto hacia las personas?

En menos de una semana, será 12 de octubre; fecha esencial de la existencia de nuestro país, la República de Guinea Ecuatorial, porque fue la proclamación de la independencia del país allá en el año 1968. Cincuenta años han pasado; o sea, medio siglo, edad suficiente para que las personas vean materializarse sus sueños, anhelos y proyectos. 

Muchos, muchísimos guineo ecuatorianos se preguntan si hay razones para la celebración de dicha efeméride; si esto es en lo que se ha convertido Guinea Ecuatorial es por lo que se mataron y se sacrificaron los egregios paisanos para la consecución de la independencia; ¿en qué los guineanos de Guinea Ecuatorial podemos y debemos estar orgullosos de nuestro país? ¿Qué  ha pasado para que lo que debía ser una perla del África ecuatorial, haya convertido en un estiércol putrefacto para la inmensa mayoría de sus habitantes y pobladores? Estas y más preguntas hacemos los guineo ecuatorianos siempre que se acerca la fecha del 12 de octubre y,  en esta ocasión del quincuagésimo aniversario de la independencia, más todavía. 

Antes de proseguir con esta pequeña disertación  sobre nuestra ‘independencia’, me gustaría dejar constancia del reconocimiento de todos aquellos que dieron sus vidas y lucharon; esos que mi querido y admirado amigo y compañero llama “activistas y mártires”, que hemos venido publicando sus nombres desde hace algunas semanas. Veo que están siendo los más olvidados de esta historia a pesar de lo que hicieron para que nuestro país tuviera estatus propio, sus habitantes tuvieran plenos derechos y libertades y para que se autogobernasen como el resto de los países del continente y del mundo; ni el primer gobierno de Francisco Macías Nguema Biyogo, ni mucho menos el de su sobrino golpista, su Majestad Obiang Nguema I, han tenido la deferencia de honrar sus memorias ni hacer que sus nombres no se queden en el olvido como sucede hasta ahora; es más, parece como si los nombres de Bonifacio ONDO EDU, Salvador NDONG EKANG, Saturnino IBONGO, Atanasio NDONG MIYÓN, Enrique GORI MOLUBELA, Edmundo BOSIO DIOKO o el de Pastor TORAO SICACHA… estuvieran vetados. Los que sí lucharon para que llegara la independencia a Guinea Ecuatorial carecen de monumentos, calles siquiera en sus respectivos lugares de nacimiento, distrito o municipio ya no digamos nombre de un avión, barco o edificio. Los jóvenes guineanos no conocen la verdadera historia de su país; ni en la época anterior de triste memoria, ni en la actual de triste realidad, no cuentan ni enseñan en las escuelas de dónde venimos; quién hizo qué por el país; en cambio, se nos llenan los oídos con nombres de cataratas del quinto pino o de pueblos fantasmagóricos donde nadie vive además de orangutanes y antílopes, y de aquellos que nada aportaron al país (DJIBLÓ, OYALÀ, NGUEMA ENEME, etc); e inventando leyendas paranoicas para adoctrinar a la turba con falacias. 

Soy de los que piensan que, efectivamente, había que tener en cuenta y presente la fecha del 12 de octubre pero, para ello, sería bueno no confundir los verbos “celebrar” y “conmemorar” cuando hablamos de la independencia de Guinea Ecuatorial. 

Nadie en su sano juicio puede apoyar ni aceptar que tras cincuenta años de muertes, asesinatos, torturas y vejaciones de guineanos en manos de otros guineanos; después de cincuenta años en los que los guineanos han padecido hambre, pobreza extrema y miseria de solemnidad; enfermedades de todo tipo sin la posibilidad de hacerse curar en ningún lado ya que el país carece de hospitales y medicamentos así como de escuelas dignas; después de cincuenta años en los que un grandísimo número de guineanos ha tenido que huir de su país para esconderse de las dictaduras y buscar oportunidades de una vida digna lejos de su tierra; y tras cincuenta años que el guineano no ha conocido nunca derechos tan elementales como la libertad de expresión, de movimiento y de conciencia; la dignidad humana o de igualdad de oportunidades y ante la ley…, celebrar en el sentido de festejar el 12 de octubre simplemente es un insulto y una ofensa a la inteligencia y dignidad de los guineanos; y yo sigo creyendo que debe haber algunos guineanos que se consideran inteligentes y dignos.

Se sabe que los guineanos son duchos de festejar; festejan hasta la muerte, las injusticias así como las humillaciones recibidas son festivas. Los mismos que les mangonean y les tratan como a gusanos; una vez que les lleven cuatro cajas de congelados podridos, veinte cajas de la cerveza Saigón y dos sacos de arroz cada cuatro años, toda la aldea incluidos los mutilados y lisiados salen al patio embarrado y cubierto de hierbas y se ponen a saltar como antílopes o saltamontes de ‘¿alegría?’. En este sentido, estamos viendo vídeos en Internet de niñatas distorsionando y exhibiendo sus cuerpos invitando a guineanos a desplazarse a Barcelona a celebrar el 12 de octubre en un lugar y ambiente exclusivos donde no faltará a los asistentes ni bebidas, ni comidas ni “postre”. Seguro que son las mismas que dicen que la bandera de Guinea Ecuatorial tiene cinco colores y que los dialectos de nuestro país son dos: el fang y el castellano; claro, no les hace falta que aprendan la historia del país con tal de saber descorchar una botella, saber abrir la cerveza y saber desnudarse.

Sin embargo, yo apuesto por que todo guineano ha de conmemorar el 12 de octubre; es decir, recordar este acontecimiento histórico y las ilustres personas que destacaron en la lucha por la consecución de nuestra independencia, mediante actos solemnes. El 12 de octubre debe servirnos como homenaje o recuerdo de este magno acontecimiento. Estoy seguro de que los guineanos ya contamos con suficientes recursos humanos propios que nos pueden y deben DILUCIDAR qué es una independencia; por qué se luchó para conseguirla; quiénes fueron sus artífices, qué eran y de dónde y, sobre todo, qué pretendieron conseguir los padres de la independencia con ella y qué ha resultado de aquellas pretensiones; quiénes son los culpables del fracaso de la independencia de Guinea Ecuatorial. Los que más saben sobre nuestra historia tienen que ayudarnos con la gran incógnita que pende sobre todos los guineanos: tras cincuenta años de independencia y tras dos dictaduras cruentas; ¿qué hacer ahora: seguir como hasta el momento o hay una alternativa?

Se dice, y no sin razón, que un pueblo que no conoce su historia está llamado a repetirla. El pueblo o los pueblos de Guinea Ecuatorial no conocemos nuestra historia y no la conocemos por la imposición de aquellos que no quieren que se conozca la verdadera historia del país porque saben que van a salir retratados como los causantes y responsables de la pésima deriva de la que cogió el país tras la independencia y por eso mismo hay tanta saña con todos aquellos que o bien contribuyeron a la conquista de la independencia, o bien estaban preparados y listos a contar lo que sabían y saben; también ignoramos nuestra historia por la indolencia patológica que padecemos intrínsecamente los guineanos que no queremos tomar nada en serio.

Fuera lo que fuese, es hora de que este país se despierte de una vez de este eterno letargo y de la amnesia en la que ha estado; y ya es hora de que los verdaderos guineanos y guineanas de este hermoso país empecemos a construir nuestro país y hacer realidad el sueño de cientos y cientos de paisanos: fang, bubis, annoboneses, combes, bisios, fernandinos y bujebas, que lucharon por la independencia de nuestro país para tener un país donde reine la Unidad, la Paz y la Justicia como reza nuestro escudo. Para ello, habría que empezar por contar y revelar la verdadera historia de este país desde la independencia para no estar repitiendo la misma y cometiendo los mismos errores. 

A ver si por fin podamos aplicar la letra de nuestro hermoso himno nacional a nuestro obrar de cada día: “Caminemos pisando la senda de nuestra inmensa felicidad en fraterna unión, sin discriminar, sin separación, cantemos libertad…”

Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?

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