EL NIÑO QUE TODOS LLEVAMOS DENTRO

Hablar del niño que todos tenemos dentro, o sea, nuestra dignidad y nuestra historia, es hablar de la identidad de las personas y de los grupos que compartimos un mismo hábitat; es una realidad profundamente compleja. 

En cierto modo, lo mismo podemos decir de tantos grupos, étnias, clanes, y tribus que compartimos el mismo techo azul, en el continente africano y de un modo particular, a todos los guineocuatorianos; La cultura nos ha enseñado lo que cada grupo humano ha sido en cada momento y circunstancias de su historia, eso es su identidad histórica. 

Nuestra identidad, ya sea psico-personal o sociocultural, exige un crecimiento progresivo, pero a lo grande. de tal manera, que favorezca y eleva nuestro orgullo de pertenecer  a un gran pueblo de pueblos y a una gran nación rica en su diversidad cultural. Sabemos toda la actualidad que atraviesa nuestro país y también soy consciente que cuando una época sufre la agonía de una transición lenta y profunda; amarga y dolorosa se desespera en una crisis cultural, económica y de valores. Se desintegra en los modos de comportamientos, se vacía la caridad política, y perdemos la noción del tiempo y el alcance de nuestros sueños. Es lamentable, pero es así, el hombre experimenta la desconsideración de  saberse incapaz de comunicarse con sus semejantes, lo que piensa y lo que siente; La desesperación es aun mayor, porque es incapaz de distinguir por sí mismo, lo que le conviene a efectos de derecho y honestidad.

Frente a ésa perdida de identidad, genera al mismo tiempo, la pérdida de sus mejores valores tales como la comunicación, la confianza con su entorno geo-político, el interés por la educación , y la creatividad; a todo eso, da la impresión de que estamos en una isla desierta y nuestra diáspora se vuelve desorientación o el des-entendimiento porque se han apagado nuestros sueños de libertad y dignidad humanas. La cultura es también maestra de la vida, porque es creación del hombre,es el hombre mismo en toda su extensión y dinamismo cuyas facetas están los valores humanos incluidos cristianos, aunque muchos se empeñan en descalificarlos y rechazarlos; eso también es fruto del desconocimiento de nuestra historia contemporánea reciente. La necesidad de un sentimiento de identidad personal que lo puedan percibir los demás y unir los valores humanos que nos identifican será un éxito global y un distintivo de lo que se ha llamado, el progreso de los pueblos, y la verdadera aspiración de que necesitamos que nuestro pais pueda llegar a ser y enriquecernos tanto en la pluralidad como en la uniformidad. esa aspiración común, necesita orientar nuestras conciencias al deseo de una paz estable, y la solidaridad con todos los que sufren de un modo brutal y atropelladora, su dignidad como persona humana digna de todos los respetos y cuidados….para dar a entender con que la voluntad debe educar al hombre para hacer el bien y mejor. Hablamos del hombre en su dignidad. 

Este no puede desentenderse ni distanciarse del mal que le afecta en su totalidad, como si el quinto mandamiento de la ley de Dios fuese un simple juego de naipes de pasatiempo sin mención alguna de un delito muy grave y un atentado a los derechos fundamentales de toda persona…Eso, si que no. ..Así no podemos avanzar..porque el poder sólo se sube a la cabeza cuando encuentra un cerebro vació…Creo entender que además, de los valores humanos, hemos perdido lo más sagrado y precioso que Dios ha regalado a la creación entera: La persona humana creada a imagen y semejanza. A las instituciones, a los gobiernos, a todos los hombres, a mí, corresponde cuidarlo, amarlo, respetarlo, educarle y suministrarle de todas las necesidades que en justicia le corresponde para su dignidad y bienestar social. porque lo que importa es lo que nos hace personas, dijo Derek Parfit en su comentario sobre los valores con el Gran Maestro Bernabé Tierno.

Me gustaría que éste fuera nuestro proyecto, ser persona consecuente, descubrir su propia dignidad y sentirse simplemente, PERSONA HUMANA.  

personas integradas y libres; llegar a ser lo que somos, precisar nuestras identidades aun con diferencias necesarias y sus limitaciones cívicas, con un objetivo común: que mi intención coincida con vuestros sueños y anhelos y así, restablecer la persona en su dignidad e identidad integrales. Me explico, a nosotros nos toca cuidar la institución familiar y los padres y educadores han comprendido que el diálogo , mas que una simple exposición de opinioes, 

constituye la esencia de la familia en todas sus dimensiones. Una gran familia es una gran nación: no es lo que aparentamos, sino lo que somos en su raíz…Y así lo expresa irónicamente, Nicolás Maquiavelo: ” Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos.” La persona debe instalarse no aisladamente, sino vinculado a su historia y arraigado a su pertenencia; pero pocos lo ven, y no  aciertan cuando desgraciadamente, quieren ser ciegos y sólo aplaude a las personalidades y poderosos muy relevantes que nos malgobiernan y a los que triunfan a base del sudor y del hambre de los demás,,,

Dios mío !!!! el mundo al revés. También es crueldad por parte de los satisfechos, amigos de bien vivir…, aplaudir,  alabar y cantar para los que nos dejan en la miseria total. El adelanto de las ciencias – que es una barbaridad-, y tanto la Psicología Moderna, en lo que respecta a la relación de ayuda, nos habla del niño víctima, del padre, y del adulto protector que todos tenemos dentro, y que habla y se comporta y actúa, como lo hacemos; no será él , quien controla el miedo que llevamos dentro durante décadas ??? no serán ellos y el miedo, quienes se adueñan de nuestras incapacidades ocultas y nos impiden avanzar en el deseo del bien, la libertad, y en democracia.? 

    Un atento saludo. P. Marcelo Ndong Obuan

 
 
 

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