EVANGELIZAR LAS CULTURAS EN LA DEMOCRACIA.

CULTURA Portada

 Rvdo. Padre Marcelo ndong obuan:El evangelio es cultura y puede llegar a ser encuentros de culturas y no fuentes de conflictos.

Soy consciente de mi optimismo y del bien  que podemos cada uno si queremos crecer como personas y como pueblo. Coincido con los grandes pensadores de la psicología de la educación, en mirar al hombre como una estructura abierta, es decir de educar sus capacidades cognitivas, susceptible de cambio y modificación. Las estructuras de personalidad se van consolidando mediante procesos de aceptación y de reconocimiento dentro de una convivencia más humana y fraterna, en la comunicación en que se encuentra insertado culturalmente.

El evangelio es cultura y puede llegar a ser encuentro de culturas diferenciadas y no fuente de conflictos. Pretendemos con estas lineas, es proyección de una vida en común y construcción de una civilización del amor del que nos hablan los evangelios en la Biblia. Cada sociedad tiene su estilo de vida, costumbres, normas y leyes; una manera de determinar y re-definir la vida como exigencia moral y apremiante digna de floreciente para el hombre de hoy. Así pues, La palabra floreció vida en nosotros. Una vida encarnada en el hombre-Dios con nosotros. Jesús de Nazaret, de lo que vivimos, creemos y celebramos, así lo expresamos. Un acontecimiento singular que irrumpió y cambio el curso de la historia de la humanidad, desde sus orígenes en el mar de galilea; de tal manera que nuestra historia, generalmente la historia de todos los pueblos comenzaba a vivir un nuevo humanismo cultural en el acontecimiento de la cruz . Es cierto que no todos somos creyentes. También lo sabemos. Pero cuando la palabra de Dios escrita en los evangelios de la biblia, históricamente inspirada para nosotros y revelada en nuestra historia concreta, ésta se vuelve a una cultura y una civilización nueva para el conjunto de los pueblos de nuestro continente africano.

Consideramos que el humanismo cristiano no reside en una  idea sólo  y  estrictamente, porque puede llegar a sucumbir en su fracaso sin darnos cuenta. Quiero evangelizar un humanismo cristiano, cultural y próspero para nuestra gente y nuestra sociedad. Una humanidad de hombres y mujeres, sean creyentes o ateos. Agnósticos y euroecépticos, africanistas y gente de buena voluntad que se reúnen para celebrar la palabra de la vida; asociaciones culturales religiosas y ecuménicas, a celebrar la palabra verdad que nos acerca a todos a modificar el rumbo de una civilización de muerte y sufrimiento, de dolor y opresión, y orientarlo  a una civilización de amor y vida. Un humanismo identificado con la cultura de los antepasados que, presuntamente, enriquece la pluralidad de los pueblos de este país que nos vio nacer. Mi preocupación por extender este diálogo de la Encarnación de Dios en cada hogar se debe al mismo tiempo, en la nueva  evangelización; ojalá llegue a todos y ayude a caminar hacia una presencia más solidaria y profética de lo que los cristianos hemos sido: ampliar el espacio de nuestras identidades y evitar todo desequilibrio espiritual asentada lamentablemente, hoy en los jóvenes.

En este contexto cultural a que me refiero, el marco de la evangelizacion es rico puesto que el evangelio es de este modo, enraizar el mensaje de Jesús de Nazaret en las costumbres y cultura africanas, reafirma lo que somos y podemos llegar a ser. Un filósofo español de primer orden, Javier ZUBIRI firmaba:” lo que somos hoy, en nuestro presente, es el conjunto de posibilidades que poseemos por el hecho de lo que fuimos ayer.” ….aplicado hoy para nosotros, es la tímida pregunta de siempre: la pregunta por la realidad existencial del hombre. Hemos de ser conscientes y sabios; reconocer que el pasado condiciona al hombre,  su presente cuando el hombre de bien no hace nada, y pudiendo hacerlo, su presente se diluye en la expectación de la sombra de contemplar el mal, y se limita no sin razones, a dejar de funcionar para el futuro.

  • Todo hombre vive en una situacion que si no determina absolutamente su vida y en relación a sus semejantes, ni su vida, ni sus problemas, sin embargo le plantea la razón de éstos, y limita las posibilidades de solución. Eso sí es un Problema, amigos.
  • Ciertamente, una buena pedagogía de la fé, aporta iniciativas, y consolida la amistad con que necesitamos de otras culturas y es precisamente por eso, la cultura, como su etimología lo define, cultivar y cosechar, valores humanos positivos, que a mi entender me gustaría cosechar esos valores transmitidos y acogidos desde una sana cultura de los antepasados. Esta herencia interpela a las culturas y subculturas porque en definitiva, sabemos que la fé cristiana no se identifica con ninguna cultura, pero ayuda y humaniza al hombre de nuestro tiempo. El reino de Dios que ya comienza aquí y que anuncia el evangelio, es vivido por hombres y mujeres profundamente vinculados cada cual a una cultura determinada. Así están las cosas en nuestro modo particular de verlas, queridos amigos. Un gran pensador, CHENU  afirmaba encantado.” La Iglesia del siglo XX  no tiene que tomar ya en sus manos la dirección  de la civilización y la promoción de los pueblos solo y llanamente, sino inyectar el fermento evangélico en las estructuras de la humanidad. No me gusta usar la palabra “laguna” pero sí, ésta dimensión pastoral y misional de la Iglesia, acierta lógicamente con nuestro perfil del evangelizador que propugnó el concilio vaticano II en su concilio eminentemente pastoral  para diseñar lo que es propio y característico de sí, porque efectivamente me remito a este evangelio, un anuncio que seremos capaces de ofrecer a estas nuevas culturas y necesidades, una buena noticia que resuena como campanas de alerta en un mundo de crisis de todas dimensiones. .
  • Por tanto, necesitamos esos signos específicos de esperanza y confianza para armonizar este discurso del evangelio a criaturas nuevas de mentalidad siempre nueva también; para un encuentro de culturas si cabe, puesto que con la palabra escrita y puesto a grabar los sentimientos, el hombre brinda a los demás lo mejor de sí mismo y ellos están en libertad de aceptarlo cuando así lo deseen, de rechazarlo o buscarlo de nuevo.
  • Me uno a vosotros. Sois los mejores.
  • Un saludo afectuoso de
  • MARCELO  NDONG OBUAN
  • Sacerdote.